domingo, 31 de agosto de 2008

NUESTRO AMIGO EL COLESTEROL

Mucho se ha escrito y se ha investigado acerca de ese “enemigo mortal” llamado colesterol, pero hay que tener en cuenta que el colesterol es una sustancia sintetizada por el hígado en nuestro organismo, y que es de vital importancia para la formación de compuestos indispensables para la vida, como los son las hormonas y compuestos similares; es decir, más bien deberíamos referirnos a él como "nuestro amigo" el colesterol. Lo malo no es que tengamos colesterol sino que lo tengamos en exceso. Y nos referimos a una fracción especial, ya que cuando hablamos de colesterol total, estamos realmente incluyendo una serie de fracciones, entre las que se encuentran algunas potencialmente peligrosas para nuestras arterias, como la llamada fracción LDL -por sus siglas en inglés-, o “colesterol malo”, la fracción VLDL y otras no referidas de rutina, pero que también forman parte de ese grupo de fracciones que podrían causar acumulación y depósito en las arterias, en especial las coronarias que son aquellas arterias que nutren el corazón. La fracción HDL o “colesterol bueno”, se caracteriza por tener la capacidad de acarrear moléculas de colesterol malo, y sacarlas de las paredes arteriales para llevarlas de nuevo al hígado y así reducir la posibilidad de que se acumulen en dichas paredes y formen las placas que posteriormente serán capaces de inducir las formación de “coágulos” o trombos que taparán las arterias, ocasionando el infarto.

Se sabe que la dieta baja en grasas de origen animal y en azúcares, el consumo de pescados, cereales, vegetales y frutas, así como el ejercicio y no fumar, pueden ayudarnos a mantener los valores de colesterol malo en rangos normales; sin embargo, en muchos casos esto no es suficiente, ya que algunos individuos tienen la predisposición genética de fabricar un exceso de colesterol, por lo cual, aún manteniendo este estilo de vida sana, podrían tener valores elevados de colesterol malo. Por eso es necesario hacer un examen de colesterol para saber cuál es la situación real y, si fuera necesario, extremar las medidas de control o recibir medicamentos que puedan reducir las cifras a valores más seguros. Estas cifras varían de acuerdo con los otros posibles factores de riesgo que pudieran estar presentes en una persona, tales como el aumento de la presión arterial, la edad, la diabetes, la obesidad, la herencia de enfermedad cardiovascular, el cigarrillo, etc.

En cuanto al colesterol bueno, se sabe que mientras más alto sea su valor, mejor. Lamentablemente, no existe hasta ahora en el mercado un medicamento que pueda específicamente elevarlo. Sólo la alimentación saludable y el ejercicio podrían ejercer influencia en la elevación del HDL.

Se ha considerado al HDL alto como un factor de protección cardiovascular. Sin embargo, aún cuando esto sea así, la presencia de valores altos de LDL u otras fracciones dañinas de colesterol debe ser tomada en serio y no disminuir su importancia por el hecho de que existan valores altos de HDL.

Consejos: hacer ejercicio aeróbico regularmente; consumir pescados, vegetales, cereales y frutas; reducir las grasas, frituras, vísceras y mariscos; reducir el consumo de azúcar y harinas, limitar el consumo de alcohol; no fumar; acudir al médico y hacerse practicar análisis de colesterol y otras pruebas de laboratorio. Así el médico determinará la necesidad de realizar exámenes especiales que definan el estado de su condición cardiovascular.