martes, 26 de abril de 2016

Un nuevo desafío


En esta etapa de mi vida me enfrento a un nuevo desafío, lleno de sorpresas y sobretodo de aprendizaje.

La vida  se nos presenta como un camino muchas veces recorrido, que cambia su diseño por obra del tiempo, como si el pasar de los transeúntes, los animales, el clima y la mano humana, hiciesen de él un sendero con nuevos parajes por conocer. 

He aquí que un nuevo desafío y una nueva expectativa se me presentan; otra película qué rodar, una nueva  casa para construir, espacios desconocidos que ocupar, horizontes por descubrir, aprender y aprender. Vivir y aprender, cambiar de oficio, ritmo, danza, de música y propósito, encontrar otros compañeros de viaje, nuevas costumbres y nuevo rumbo.

Las circunstancias han cambiado y han hecho que, de pronto, aquello que siempre imaginé como una experiencia casi irrealizable, se me presente ahora como una alternativa para disfrutar de las cosas que la vida nos ofrece si sabemos dónde buscar.

El mundo de mis viejas costumbres, quehaceres, rutinas y personas, se irá difuminando como el recuerdo de una existencia que, si bien ha sido productiva y me ha llenado de satisfacciones, no puede ahora cubrir mis expectativas de crecimiento y entusiasmo.

Voy en busca de la alegría y las ansias fáusticas, acompañada de una parte de mis más grandes afectos, llevando en mi equipaje mis experiencias, amores, amigos; aquellos momentos que forman parte del camino que, jamás olvidado pero sí transformado, recorrí tantas veces. Busco ahora nuevos recodos, riachuelos, rocas, plantas, cielos, sabores, olores, sonidos. 

Busco también el encuentro con esa parte de mi corazón que está lejos, que no puedo abrazar, que no puedo mimar sino en la distancia, anhelando volver a verle en breve. Pero esa brevedad será según mis mejores y nuevos talentos me lo permitan.


Aquí o allá, donde las ganas de triunfar  me lleven, construiré mi hogar, mi rumbo, mi nueva rutina, mi nueva hora de levantarme y de acostarme: mis años dorados.

domingo, 21 de febrero de 2016

A casi 40 años de ejercicio profesional

A casi 40 años de ejercicio profesional.

En esta etapa de mi vida, después de 39 años y medio de actividad profesional como médico, quiero escribir algunas reflexiones que derivan de una larga trayectoria llena de experiencias que han enriquecido mi vida y me han conducido a la posibilidad de ver las cosas con serenidad pero con más firmeza, eso que llaman la sabiduría de los años.

La práctica médica es algo invaluable para poder tener contacto con la naturaleza humana. La enfermedad deja al desnudo la fragilidad del hombre, sus miserias y su resignación. Su fortaleza también se expresa en tan difíciles momentos, y uno ahí, actuando para mejorar la crisis, pero sabiendo que poco podemos hacer ante el verdadero problema: la crisis del ser humano en medio de sus adversidades.
Así vamos aprendiendo a ser humildes ante los verdaderos problemas, a profundizar en el conocimiento del alma humana para darnos cuenta de que mientras más ahondamos, más ignorantes somos.

Estar consciente de esto me ha servido para todos los aspectos de mi vida, como madre, como amiga, como miembro de otras asociaciones o comunidades. He visto mucho y he aprendido algo. He visto a jóvenes médicos luchando contra los efectos agudos y crónicos de la enfermedad. Los he visto muy jóvenes, otros no tanto, médicos graduados en universidades "tradicionales", otros, como los recientemente, llamados "Médicos Integrales", quienes, pese a sus graves problemas  de formación por la falsa promesa de un gobierno inescrupuloso, se han esforzado valientemente para superar estas deficiencias y ponerse a la altura del compromiso que adquirieron. También con pesar, he tenido que ver el fracaso de la academia expresado en la poca calidad profesional y humana de unos y de otros, médicos "tradicionales y "médicos integrales". Estas experiencias las sigo viviendo en mi labor como médico en un organismo  público y también en la práctica privada..A veces me aterroriza cuán grande es la falta de escrúpulo de algunos profesionales de la medicina. Pero también con alegría puedo decir que algunos casos me llenan de orgullo y satisfacción. yo misma he sido objeto como paciente de la excelente actuación de dignos colegas también a nivel público y privado.

Poder evaluar todo este camino me ha servido para tomar ciertas decisiones en relación con mi proceder cotidiano. Conservando la mente y los ojos bien abiertos puedo decir que"cuando alguien cree que va, ya yo he regresado" pero persuadida de  mis posibles equivocaciones, me mantengo alerta.

Ahora vendrán nuevas decisiones, nuevas interrogantes, para eso me preparo. La vida sigue.