A casi 40 años de ejercicio profesional.
En esta etapa de mi vida, después de 39 años y medio de actividad profesional como médico, quiero escribir algunas reflexiones que derivan de una larga trayectoria llena de experiencias que han enriquecido mi vida y me han conducido a la posibilidad de ver las cosas con serenidad pero con más firmeza, eso que llaman la sabiduría de los años.
La práctica médica es algo invaluable para poder tener contacto con la naturaleza humana. La enfermedad deja al desnudo la fragilidad del hombre, sus miserias y su resignación. Su fortaleza también se expresa en tan difíciles momentos, y uno ahí, actuando para mejorar la crisis, pero sabiendo que poco podemos hacer ante el verdadero problema: la crisis del ser humano en medio de sus adversidades.
Así vamos aprendiendo a ser humildes ante los verdaderos problemas, a profundizar en el conocimiento del alma humana para darnos cuenta de que mientras más ahondamos, más ignorantes somos.
Estar consciente de esto me ha servido para todos los aspectos de mi vida, como madre, como amiga, como miembro de otras asociaciones o comunidades. He visto mucho y he aprendido algo. He visto a jóvenes médicos luchando contra los efectos agudos y crónicos de la enfermedad. Los he visto muy jóvenes, otros no tanto, médicos graduados en universidades "tradicionales", otros, como los recientemente, llamados "Médicos Integrales", quienes, pese a sus graves problemas de formación por la falsa promesa de un gobierno inescrupuloso, se han esforzado valientemente para superar estas deficiencias y ponerse a la altura del compromiso que adquirieron. También con pesar, he tenido que ver el fracaso de la academia expresado en la poca calidad profesional y humana de unos y de otros, médicos "tradicionales y "médicos integrales". Estas experiencias las sigo viviendo en mi labor como médico en un organismo público y también en la práctica privada..A veces me aterroriza cuán grande es la falta de escrúpulo de algunos profesionales de la medicina. Pero también con alegría puedo decir que algunos casos me llenan de orgullo y satisfacción. yo misma he sido objeto como paciente de la excelente actuación de dignos colegas también a nivel público y privado.
Poder evaluar todo este camino me ha servido para tomar ciertas decisiones en relación con mi proceder cotidiano. Conservando la mente y los ojos bien abiertos puedo decir que"cuando alguien cree que va, ya yo he regresado" pero persuadida de mis posibles equivocaciones, me mantengo alerta.
Ahora vendrán nuevas decisiones, nuevas interrogantes, para eso me preparo. La vida sigue.
domingo, 21 de febrero de 2016
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