jueves, 23 de febrero de 2017

¿Y ahora qué puedo hacer?

Esta pregunta, debe retumbar en la mente de muchísimas personas, cuando el estado  actual de cosas nos pone en situación de extrema fragilidad.
La incertidumbre es tobogan por el que fácilmente nos deslizamos a la desesperanza y a la parálisis: ¿qué haré?, ¿cuál es la solución? ¿cuál es mi margen de maniobra? A dónde me dirijo?, ¿qué va a pasar  ahora?

La angustia se apodera de nosotros porque no hay nada más fácil que caer en la desesperación cuando las posibilidades de control de nuestra vida dejan de estar en nuestras manos, o al menos así nos parece.
Es ahí cuando debemos dar un respiro, hacer una pausa, sentarnos a reflexionar. Analicemos nuestras fortalezas. Con qué contamos? ¿Cuáles han sido las capacidades o talentos desarrollados? ¿para qué nos sirven ahora? Y sobretodo: ¿cuáles son las posibilidades de desarrollarnos en áreas hasta ahora poco o nada exploradas?
Es aquí cuando tenemos que comenzar a aumentar nuestras posibilidades de flexibilización. Pero..¿cómo?, ¿qué puedo hacer para  iniciar una  actividad distinta, o cómo puedo seguir en las actuales circunstancias haciendo lo mismo que venía haciendo? ¿Debo seguir haciendo exactamente lo mismo o debo hacer lo mismo de manera diferente?
Todas estas preguntas bullen en la cabeza sin darte tregua, hay que ordenarlas.
Seguir haciendo lo mismo. Vamos a ver:¿realmente puedes? o el camino se te presenta cada vez más complicado y son menores las satisfacciones fruto de tu esfuerzo. Sí es así, pues, llegó la hora del cambio. Cambiamos lo que hacemos o cómo lo hacemos. Podemos hacer lo mismo pero en otra parte? Todo depende de cuán motivados estemos para seguir haciendo lo mismo. Si ese es el caso, debemos entonces buscar dónde poder.
Si no es así, si realmente lo que deseas es cambiar de actividad, si quieres lograr nuevas metas en actividades distintas, quizás te parezca aún más complicada la decisión a tomar. Tendrás que hacerte entonces la gran pregunta: ¿estás dispuesto a correr una aventura?
Siempre recuerdo lo que alguien decía acerca de no arriesgarse a buscar manzanas buenas en el árbol que está en la otra orilla del río y conformarse con la que tiene gusanos pero la tenemos en la mano, porque no nos atrevemos a cruzarlo.
Si quieres quedarte con  la manzana con gusanos, pues, no corras la aventura. Lo malo es que esa podrida se acaba también. Ir en busca del árbol puede significar peligros, riesgos, inseguridad e inestabilidad, pero también puede ser la oportunidad para lograr algo que te haga sentir renovado, satisfecho. Ya sé, ya sé que me dirán: muchos riesgos, más incertidumbre, peligros y ninguna garantía. Sí, la vida se compone, entre otras  cosas, de eso: riesgo, inestabilidad, nuevos comienzos y  pocas garantías.
¿Te quedas con tu manzana agusanada? ¿o vas a buscar el manzano? O siembras un manzano nuevo con la fruta que tienes en la mano?
En esos tres aspectos estará la decisión.

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